¿Qué ciudad les estamos dejando a nuestras hijas e hijos?

Por: Fidel Castro

Una ciudad también se conoce por aquello que obliga a sus habitantes a arriesgar para llegar a su destino. En Hermosillo, cruzar ciertas avenidas puede convertirse en una apuesta que nadie debería tener que hacer: confiar en que el semáforo, la velocidad de los vehículos y el diseño de la calle no jueguen en su contra.

La madrugada del lunes 19 de octubre, cuatro personas murieron y otras cuatro resultaron lesionadas en un choque en el cruce de los bulevares Kino e Ignacio Soto. Entre las personas fallecidas había menores de edad.

Cuatro vidas que no volverán. Familias que tendrán que aprender a vivir con una ausencia que ningún abrazo podrá llenar.

Las autoridades investigan las circunstancias del choque y deberán determinar las responsabilidades. Pero, más allá de lo que establezcan los peritajes, esta tragedia nos obliga a mirar de frente un problema que no comenzó esa madrugada.

¿Qué está pasando con nuestras calles y qué estamos haciendo para evitar que vuelva a ocurrir?

Los datos ayudan a dimensionar el problema. De acuerdo con las estadísticas del INEGI retomadas en el Informe de Indicadores 2025 de Hermosillo ¿Cómo Vamos?, durante 2024 se registraron 11,991 siniestros viales en nuestra ciudad y 41 personas fallecieron.

Hermosillo ocupó el segundo lugar nacional por número de siniestros viales a nivel nacional, sólo después del municipio de Monterrey.

No son números para adornar un informe. Son personas que salieron de casa y no regresaron. Son familias que vieron cambiar su historia en cuestión de segundos.

Nos hemos acostumbrado a las sirenas, a las noticias de choques y a las cruces que aparecen junto a las avenidas. La ciudad sigue su marcha, el tráfico vuelve a fluir y al poco tiempo otra noticia ocupa el lugar de la anterior.

Pero para quienes pierden a alguien, la vida no sigue como si nada.

Y aquí hay algo que debemos discutir sin rodeos: ¿hemos construido una ciudad donde la velocidad tiene más espacio que la vida?

Cada persona que conduce tiene la obligación de respetar los límites de velocidad, atender los semáforos y manejar con responsabilidad. Pasarse una luz roja no es una travesura ni una simple infracción: puede tener consecuencias irreversibles.

Pero la seguridad vial no puede descansar únicamente en la buena conducta de quienes van al volante. También depende de cómo diseñamos nuestras calles, de las velocidades que permiten y de las medidas que tomamos para reducir el daño cuando alguien comete un error.

Una avenida ancha, recta y despejada puede convertirse en una invitación a acelerar. Un cruce bien diseñado puede obligar a reducir la velocidad y disminuir la posibilidad de un impacto mortal.

El concreto también toma partido: puede favorecer que los vehículos avancen rápido o ayudar a que las personas lleguen a salvo.

Por eso necesitamos revisar los cruces donde ocurren siniestros graves, evaluar alternativas como glorietas modernas cuando sean técnicamente viables, mejorar los semáforos y construir infraestructura que proteja a quienes caminan y pedalean. También necesitamos banquetas continuas, ciclovías protegidas y transporte público digno.

No se trata de declarar la guerra a los automóviles. Se trata de dejar de organizar la ciudad como si todas las personas tuvieran uno y como si quienes caminan, utilizan una bicicleta o esperan el camión fueran ciudadanos de segunda.

Durante años hemos buscado que los carros circulen más rápido, que haya más espacio para ellos y que el tráfico avance. Pero una ciudad no puede presumir sus grandes bulevares mientras sus habitantes tienen miedo de cruzarlos.

¿De qué sirve llegar cinco minutos antes si el precio puede ser una vida?

Pensemos en nuestras hijas e hijos. Hoy quizá los llevamos de la mano para cruzar una avenida. Mañana querrán ir solos a la escuela, salir con sus amistades, caminar por su colonia o recorrer la ciudad en bicicleta.

¿Qué les vamos a heredar? ¿Una ciudad donde tengan que aprender a cuidarse de los automóviles antes de aprender a disfrutar su libertad? ¿Calles donde la prudencia sea la única barrera entre ellos y una tragedia?

El desierto nos enseña que una sombra puede marcar la diferencia entre resistir y desfallecer. En nuestras calles también necesitamos refugios: cruces seguros, banquetas transitables, árboles que den sombra y caminos donde la vida no tenga que hacerse a un lado para dejar pasar la prisa.

Hermosillo no necesita acostumbrarse a las tragedias como nos acostumbramos al calor. Necesita decisiones basadas en evidencia, infraestructura segura y una ciudadanía que no considere inevitable perder vidas en sus calles.

No podemos devolverles la vida a quienes ya no están. Pero sí podemos exigir que su ausencia nos obligue a cambiar el rumbo.

La ciudad que heredarán nuestras hijas e hijos se construye hoy: en cada cruce, en cada banqueta, en cada ciclovía y en cada decisión sobre el espacio público.

Y antes de acelerar para ganarle al semáforo, antes de pedir otro carril para avanzar más rápido, antes de pasar de largo ante una nueva tragedia, vale la pena detenernos un momento y preguntarnos:

¿Queremos dejarles una ciudad donde los automóviles lleguen más rápido a su destino o una donde nuestras hijas e hijos puedan llegar vivos a casa?

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Fuentes y referencias

– Hermosillo ¿Cómo Vamos? — “Informe de Indicadores 2025” (https://hermosillocomovamos.org/wp-content/uploads/2025/09/Informe-de-Indicadores-de-Hermosillo-Como-Vamos-2025.pdf). Datos de siniestros viales de 2024, con información del INEGI.

– INEGI — “Estadística de Accidentes de Tránsito Terrestre en Zonas Urbanas y Suburbanas” (https://www.inegi.org.mx/rnm/index.php/catalog/1115/search).

– N+ — “Cuatro personas sin vida y cuatro más lesionadas tras choque en Hermosillo” (https://www.nmas.com.mx/sonora/seguridad/accidentes/cuatro-personas-sin-vida-y-cuatro-mas-lesionados-tras-choque-en-hermosillo/), 19 de octubre de 2026.

El autor es cofundador de Bikes & Trees. Integrante de la Mesa de Movilidad de HCV.

Hermosillo ¿Cómo Vamos? es una organización democrática e incluyente, la opinión del autor(a) en esta colaboración no representa necesariamente la postura, ideología, pensamiento o valores de la organización desde donde promovemos el derecho a la libre expresión, la construcción de opiniones y la formación de pensamiento crítico. Estamos abiertos al diálogo, la deliberación y la construcción de propuestas para la atención a los desafíos locales con el propósito de que Hermosillo sea un mejor lugar para vivir.