¿Qué ciudad les estamos dejando a nuestras hijas e hijos?
Una ciudad también se conoce por aquello que obliga a sus habitantes a arriesgar para llegar a su destino. En Hermosillo, cruzar ciertas avenidas puede convertirse en una apuesta que nadie debería tener que hacer: confiar en que el semáforo, la velocidad de los vehículos y el diseño de la calle no jueguen en su contra.

