Inteligencia artificial y empresa familiar: una oportunidad para fortalecer Hermosillo

Por: Carlos Mauricio Velázquez Camargo

Las empresas familiares han sido, durante décadas, uno de los pilares del desarrollo económico de Hermosillo. Han generado empleo, formado personas, desarrollado proveedores, abierto mercados y construido relaciones de confianza que sostienen buena parte de la vida económica de la ciudad. Muchas de ellas nacieron en el comercio, en los servicios o en actividades locales, y con el tiempo evolucionaron hacia negocios más complejos: proveeduría para la industria manufacturera, servicios especializados, distribución, construcción, minería, agroindustria y otros sectores estratégicos para la región.

Detrás de esas empresas existe un conocimiento muy valioso. No se trata solamente de saber vender o producir. Se trata de entender el mercado, conocer a los clientes, desarrollar equipos, negociar con proveedores, leer los ciclos económicos, identificar oportunidades y tomar decisiones en contextos de incertidumbre. Ese conocimiento se ha construido con años de trabajo, prueba, error, intuición y experiencia. Por eso, uno de los grandes retos de las empresas familiares no es únicamente crecer, sino lograr que ese conocimiento permanezca, se comparta y se convierta en una capacidad de la organización.

En mi trabajo como consultor he observado que muchas empresas familiares todavía dependen demasiado de una sola persona para tomar decisiones importantes. A veces es el fundador, el dueño o algún colaborador clave quien conserva en su memoria buena parte de la lógica del negocio. Esto puede funcionar durante una etapa, sobre todo cuando la empresa es pequeña o cuando las decisiones se toman de manera directa. Sin embargo, conforme el negocio crece, esa dependencia puede volver más lenta la operación, limitar la capacidad de los gerentes y dificultar que los equipos actúen con mayor autonomía.

Cuando el conocimiento vive solamente en unas cuantas personas, puede perderse o no transmitirse a tiempo. Ahí la inteligencia artificial abre una oportunidad: ayudar a documentar procesos, ordenar información, analizar datos, generar reportes, capacitar colaboradores y apoyar decisiones. No se trata de una IA genérica, sino de modelos alimentados con la historia, las políticas, los criterios comerciales y la filosofía de cada empresa. Así, la experiencia acumulada puede convertirse en un sistema útil para nuevas generaciones, gerentes y equipos que necesitan aprender más rápido sin romper con la esencia del negocio.

Antes de ser una empresa impulsada por inteligencia artificial, primero hay que ser una empresa impulsada por datos. Y antes de ser una empresa impulsada por datos, hay que ser una empresa impulsada por procesos. Pero antes de todo eso, hay que documentar. Este punto es clave: no se puede automatizar lo que no se entiende, no se puede medir lo que no se registra y no se puede escalar lo que depende solamente de la memoria de una persona.

La inteligencia artificial puede apoyar decisiones de alto, mediano y bajo nivel. En las decisiones estratégicas, puede ayudar a procesar grandes volúmenes de información y comprender mejor la complejidad del mercado. En la gerencia media, puede ofrecer información relevante para tomar decisiones sobre ventas, compras, inventarios, talento, clientes o rentabilidad. En las decisiones operativas, puede funcionar como guía para recordar políticas internas, criterios de atención, procesos comerciales o lineamientos administrativos.

Los procesos que más pueden beneficiarse son el proceso general del negocio, la generación de ingresos, las ventas, la mercadotecnia, la operación y las analíticas financieras. Sin embargo, el primer paso no debe ser comprar licencias o implementar herramientas costosas. El primer paso debe ser diagnosticar la situación actual de la empresa, identificar las áreas prioritarias, documentar procesos y avanzar poco a poco hacia modelos más sofisticados de información y decisión.

Uno de los errores más comunes sería adoptar inteligencia artificial solo por moda. Los proyectos de IA pueden ser costosos si la empresa no está preparada para aprovecharlos. Primero hay que caminar, después correr y, finalmente, volar. Adoptar IA con criterio empresarial significa utilizarla para generar más valor para los clientes, para los inversionistas, para los colaboradores y para la permanencia del negocio en el tiempo.

Las familias empresarias de Hermosillo deberían empezar a conversar sobre algunas preguntas: ¿cuáles son nuestros procesos prioritarios?, ¿dónde puede tener mayor impacto la inteligencia artificial?, ¿qué conocimiento valioso no hemos documentado?, ¿qué decisiones dependen demasiado de una sola persona?, ¿cómo podemos mejorar la rentabilidad, la continuidad y el valor que generamos?

Hermosillo tiene una gran cantidad de empresas familiares con historia, reputación y capacidad de crecimiento. Si estas empresas logran combinar su experiencia acumulada con herramientas de inteligencia artificial diseñadas para sus propios retos, podrán profesionalizarse sin perder su esencia. La IA no viene a borrar la historia de las empresas familiares; puede ayudarles a escribir su siguiente capítulo. Y ese capítulo puede ser uno donde las empresas de Hermosillo crezcan, trasciendan generaciones y se conviertan en organizaciones capaces de generar empleo, valor y desarrollo para toda la región.

El autor es Maestro en Ciencias. Consultor y profesor del Tecnológico de Monterrey, acompaña procesos de estrategia, desarrollo y crecimiento de empresas. Integrante de la Red HCV.

Hermosillo ¿Cómo Vamos? es una organización democrática e incluyente, la opinión del autor(a) en esta colaboración no representa necesariamente la postura, ideología, pensamiento o valores de la organización desde donde promovemos el derecho a la libre expresión, la construcción de opiniones y la formación de pensamiento crítico. Estamos abiertos al diálogo, la deliberación y la construcción de propuestas para la atención a los desafíos locales con el propósito de que Hermosillo sea un mejor lugar para vivir.