Menos empresas formales en Hermosillo: una alerta regulatoria que no podemos ignorar

Por: Ernesto Martínez Nieves
Los datos recientes que muestran una disminución de empresas formales en Hermosillo entre 2024 y 2025 deben analizarse con cuidado, pero también con seriedad. De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la capital de Sonora cerró 2025 con alrededor de 14,200 registros patronales, lo que implica 518 menos que el año anterior. Más allá del número, la señal es clara: algo está dificultando la permanencia, y posiblemente la formalización, de las unidades económicas en la ciudad.
Para la comunidad empresarial, este dato no puede leerse únicamente como un problema coyuntural o estadístico. Es un síntoma. Y como todo síntoma, exige un diagnóstico correcto antes de prescribir soluciones.
Primero, es indispensable aclarar qué mide este indicador. El IMSS no contabiliza “negocios” en sentido amplio, sino registros patronales, es decir, empleadores formales inscritos ante la seguridad social. Esto significa que la caída puede explicarse por cierres reales de empresas, pero también por reorganizaciones administrativas, consolidación de razones sociales, cambios en esquemas laborales o, incluso, por mayores controles en el alta de nuevos registros.
Este último punto no es menor. Durante 2025, el propio IMSS reconoció que la disminución nacional de patrones está asociada, en parte, a medidas más estrictas para la apertura de registros patronales de personas físicas. En otras palabras, el sistema se volvió más exigente para entrar. Esto no invalida la preocupación, pero sí obliga a matizarla: no todo lo que “desaparece” es necesariamente actividad económica que muere; parte puede ser actividad que decide no formalizarse o que se queda atrapada en la antesala burocrática.
Aquí es donde la conversación debe girar hacia la mejora regulatoria.
La experiencia empresarial en Hermosillo, y en muchas ciudades del país, muestra que el mayor obstáculo para la formalidad no es la falta de ideas, de mercado o de talento, sino el costo acumulado de cumplir. No hablamos solo de impuestos. Hablamos de trámites redundantes, tiempos muertos, criterios discrecionales, inspecciones descoordinadas y reglas que cambian sin evaluación previa.
Cuando abrir o mantener una empresa formal implica enfrentar múltiples ventanillas, requisitos poco claros y riesgos de sanción por errores administrativos, el mensaje implícito para el pequeño y mediano empresario es contundente: formalizarse es caro, incierto y desgastante. En ese contexto, no debe sorprender que muchos opten por no crecer, no contratar o, en el peor de los casos, salir del sistema formal.
La paradoja es evidente. Mientras desde el discurso público se impulsa la formalidad como vía para el desarrollo, en la práctica se construyen laberintos regulatorios que castigan justamente a quienes intentan cumplir. El resultado no es más orden, sino menos empresas visibles, menos empleo formal y menor capacidad de fiscalización efectiva.
Hermosillo, además, enfrenta un reto adicional. A pesar de contar con ventajas competitivas importantes, la dinámica regulatoria local no siempre acompaña el ritmo que exige la economía actual.
Desde una perspectiva de mejora regulatoria, el dato de las 518 empresas menos debería ser un punto de partida, no un título alarmista. La pregunta clave no es cuántas empresas se perdieron, sino por qué el sistema no está logrando retenerlas.
Si de verdad queremos más empresas formales, más empleo y más bienestar, el camino no es “más regulación” ni “menos regulación”, sino “Mejor Regulación”.
El autor es empresario. Especialista en Mejora Regulatoria. Fundador de la Lupa Regulatoria. Integrante de la RED HCV.
Hermosillo ¿Cómo Vamos? es una organización democrática e incluyente, la opinión del autor(a) en esta colaboración no representa necesariamente la postura, ideología, pensamiento o valores de la organización desde donde promovemos el derecho a la libre expresión, la construcción de opiniones y la formación de pensamiento crítico. Estamos abiertos al diálogo, la deliberación y la construcción de propuestas para la atención a los desafíos locales con el propósito de que Hermosillo sea un mejor lugar para vivir.

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