Seguridad vial: ¿Es la velocidad el mayor enemigo?

Por: Arq. Julián Armando García Astiazarán
Ciertamente la velocidad es factor común en los siniestros de tránsito graves (la mayoría de las veces), sin detrimento de la necesidad de reducir velocidades, pues es precisamente la velocidad lo que empodera al verdadero enemigo universal de la seguridad vial (desestimado por autoridades e usuarios de las calles), ese que se no se presenta la mayoría de las veces, sino siempre, inclusive fatal aún con bajas velocidades, ese enemigo que es la causa raíz que hay que arrancar es ¨No verse a tiempo los involucrados para evitar el accidente¨, eso debe ser la prioridad a atender.
Ni la autoridad, ni nosotros mismos, reconocemos eso como el enemigo a vencer, y eso se debe a que la autoridad nos responsabiliza por una conducta de riesgo, y nosotros lo creemos, y no deja de ser cierto, sin embargo, eso hace que la autoridad no actúe para promover que los involucrados alcancen a verse a tiempo, eso lograría, que, a pesar de la misma conducta de riesgo, no ocurriera él accidente o sus consecuencias fueran menores. ¿Como puede promover la autoridad que mejore la percepción anticipada de un accidente? Evitando las conductas que anteceden, como distraerse con el celular, conducir en estado de ebriedad, y claro, conducir a alta velocidad (nosotros compartimos esas responsabilidades), sin embargo, responsabilidad exclusiva (y hoy obligatoria por ley) de la autoridad, es atender la infraestructura y su operación a modo de que, dicho coloquialmente, no nos estorbe para evitar un accidente, que no nos tape la visibilidad anticipada que necesitamos.
Es apropiado en este punto aclarar que cuando se dice: ¨No verse a tiempo los involucrados para evitar el accidente¨, afirmar que conductores y peatones somos involucrados activos, pero hay involucrados pasivos, y son elementos en las calles que son objetos fijos con los que puedes impactarte, y que si, también necesitas verlos a tiempo, y en eso existe responsabilidad exclusiva de la autoridad al permitirte moverte en calles y banquetas en condición de riesgo.
Un ejemplo que tenemos en Hermosillo, vergonzoso, y más que eso patético (penoso, lamentable y ridículo), son los muros de concreto que se encuentran dividiendo carriles al llegar al distribuidor vial de Solidaridad y Luis Encinas. Denunciados desde 2009, han cobrado víctimas mortales, discapacidades permanentes y daños materiales. Denunciado a todas las administraciones municipales desde entonces, esperamos que la actual administración actúe correctamente y que reconozca que la causa de las muertes en esos muros no fue distracción, no fue ebriedad, no fue falta de pericia, fue una omisión de seguridad en la infraestructura responsabilidad de la autoridad y hoy de atención obligada por la ley.
Con el fin de ilustrar que el principal enemigo es no ver a tiempo, les comento que sobre el último fallecimiento en uno de esos muros (Luis Encinas y Soyopa), la opinión de compañero del fallecido fue: “La verdad no iba a una velocidad para lo que pasó”.
Concluyo con una solicitud para quién definirá la estrategia estatal de movilidad y seguridad vial, en cuanto a que, así como existe un programa nacional de alcoholimetría y actualmente una voluntad para reducir la velocidad, deberíamos contar con un programa obligatorio para quién corresponda de acondicionar las calles y sus obstáculos para mejorar la percepción del riesgo, que nos veamos a tiempo pues.

El autor es fundador de lal organización Sonora Sin Víctimas de Violencia Vial AC. Integrante de la Mesa de Movilidad de HCV.
Las opiniones expresadas en los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Hermosillo ¿Cómo Vamos?. Valoramos la diversidad de perspectivas y fomentamos el diálogo abierto en nuestra plataforma para enriquecer el debate público.

Previous Post
Next Post