Minerales Críticos: ¿Palanca para Impulsar el Desarrollo Económico?

Por: Pablo Wong-González

Fundamental evitar la “reprimarización” de la economía

El acelerado crecimiento en la demanda de minerales críticos, impulsado por las transiciones energéticas, la digitalización y el aumento en la preocupación por la seguridad, ha colocado de nuevo al sector extractivo en el centro de los debates sobre las implicaciones para el desarrollo a escala global. Las proyecciones sobre la demanda de litio, cobalto, cobre y tierras raras pronostican un crecimiento exponencial hacia el 2040. Si bien esta tendencia ofrece opciones de desarrollo potenciales, también presenta ventajas geopolíticas estratégicas, ya que estos minerales son esenciales para las energías limpias, la industria de la defensa, tecnologías digitales e inteligencia artificial.

En función de que una gran proporción de la producción mineral está localizada en países de ingresos bajo y medio, han surgido importantes cuestionamientos y controversias sobre los procesos de extracción, creación de valor, innovación, inclusión social y política, así como gobernanza, tanto en países productores como consumidores. Si bien esta tendencia al alza en la demanda de minerales críticos ofrece opciones de desarrollo potenciales, también presenta ventajas geopolíticas estratégicas.

Debido a que los minerales son commodities esenciales, distribuidos desigualmente entre los países, éstos siempre han sido fuente, simultáneamente, de oportunidad económica y de vulnerabilidad geopolítica. Los precios de los commodities son notoriamente volátiles; cuando la demanda global cambia o cuando eventos geopolíticos, climáticos o logísticos alteran la oferta, los precios tienden a moverse rápida y drásticamente. A lo largo de la historia, el auge de los commodities por lo general ha terminado en volatilidad de precios, la enfermedad “holandesa”, dinámica de enclave, debilidad de vínculos productivos y los corrosivos efectos de los dividendos de los recursos sobre las instituciones.  

Ante estos antecedentes y tendencias recientes, la pregunta central es si el nuevo auge de minerales críticos puede realmente generar condiciones de desarrollo en un contexto global cambiante. Funcionarios de organismos internacionales y especialistas del tema consideran que, en este nuevo escenario, algunos países en desarrollo, entre ellos de América Latina, tienen una oportunidad única para construir una cadena de suministro más resiliente, convirtiéndose así en un proveedor confiable para el resto del mundo, tanto de materias primas como de productos procesados.

Sin embargo, estos mismos agentes subrayan que con el fin de obtener cabalmente estos beneficios, ante estos nuevos desafíos se requieren acciones de distinta índole e intensidad a las del pasado. Por ello se sugiere adoptar un cauteloso optimismo. Algunos retos fundamentales han cambiado las condiciones para el desarrollo a partir de los minerales: 1) La extracción de minerales está teniendo lugar en medio de una profunda crisis ambiental; 2) La resistencia a la actividad minera se ha extendido a nivel global; y 3) Las tensiones geopolíticas sobre el acceso a los minerales se ha intensificado fuertemente. Así, el acceso a minerales críticos clave está siendo tomado, de mandra creciente, como un asunto de seguridad nacional, más que de eficiencia de mercado.

Algunos analistas sostienen que la creciente dependencia mundial de minerales críticos -esenciales para las energías limpias, tecnologías digitales, inteligencia artificial, incluyendo la industria de la defensa y la militarización-, ha creado un conjunto novedoso de rupturas geopolíticas. Actualmente, el litio, el cobalto y las tierras raras poseen la misma importancia estratégica que el petróleo y el acero tuvieron en el pasado. Los países ricos en estos materiales están ganando influencia; aquellos que no los tienen está compitiendo para asegurar su acceso de largo plazo por medio de alianzas, acuerdos de inversión y el rediseño de las cadenas de suministro. El control de exportaciones, sanciones y “reshoring” están enfocados a los minerales que definirán el futuro militar, industrial y fortaleza tecnológica.

Ante este promisorio y complejo escenario, para aprovechar más ampliamente el auge minero, organismos promotores del desarrollo proponen como esencial el establecimiento de una fuerte base de resiliencia, inversión y una asociación de confianza. Asimismo, ante las cambiantes condiciones del entorno, además de mercados favorables y mejores tecnologías, se sugiere coordinación, estrategias colectivas, aprendizaje compartido y nuevas formas de gobernanza inclusiva entre los distintos actores y países involucrados, condiciones nada fáciles de alcanzar. En esta tarea, la creación de un entorno de política favorable para promover la inversión es también esencial. Contar con estabilidad macroeconómica, un sistema impositivo predecible, instituciones creíbles y un marco regulatorio transparente y claro son piezas clave. 

Desde principios de la década de los 1990s la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advertía sobre la atracción de apostar por el crecimiento económico a través de una competitividad “espuria”, explotando recursos naturales o mano de obra barata, a diferencia de adoptar una competitividad “auténtica”, basada en innovación y conocimiento. Optar por el primer modelo de competitividad podría conducir a un proceso de “reprimarización” de la economía, significando un enorme retroceso en la búsqueda de un desarrollo sustentable de largo plazo.   

Pablo Wong-González es Profesor-Investigador Titular de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD. Integrante de la Red HCV.

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