Impacto de los estilos de vida en el medio ambiente

Por: María Elena Chávez Valenzuela

Siempre apostaré que el cambio de comportamientos ambientales será a través de la educación formal, de la teoría a la practica efectiva y no en letras, discursos huecos o anuncios.

El término de los estilos de vida apareció por primera vez en 1939, abordado por disciplinas como la sociología y el psicoanálisis. Después fue retomado por la antropología, la medicina y la psicología de la salud, el término se centra en el ser humano y por tanto en su comportamiento, actitudes, aptitudes, contexto, creencias, dogmas, tradiciones, hábitos, entre otros determinantes sociales, todos y todas jugamos un papel, que se ajusta a la historia de vida e impacta con su huella. Egea-Ronda & del Campo-Giménez (2023), resumen que, nuestro estilo de vida además de tener un impacto  directo en nuestra salud, tiene una serie de efectos ambientales que se relacionan con el uso de recursos  naturales, la producción de residuos y la emisión de gases de efecto invernadero: nuestra alimentación,  la forma en la que nos desplazamos, el consumo de tóxicos, como el alcohol y el tabaco, la falta de actividad física, el sedentarismo, la proximidad de los espacios que habitamos a zonas verdes, o azules, no solo nos afectan como individuos, sino que  pueden contribuir en mayor o menor medida al cambio climático y a la pérdida de biodiversidad. Citaré algunos ejemplos. El sedentarismo (conducta sedentaria) y la inactividad física, de acuerdo con Colomer y Puig-Rivera (2022) señalan que tienen una alta prevalencia en nuestro medio y están asociadas a un incremento del riesgo de enfermedades crónicas, discapacidad, mala calidad de vida y mortalidad, por otra, investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha (2022, octubre) descubren una relación muy estrecha entre niveles altos de contaminación y el sedentarismo. En el caso de Sonora, según la encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2023, más de 22 mil 196 niños en edad preescolar presentaban un índice de masa corporal superior al adecuado, lo que representaba un factor de riesgo para desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes esto, alineado con la inactividad física. Hernández, (2025,4 de marzo). El consumo del tabaco, según la OMS (2025,25 de junio) contiene tres tipos de gases de efecto invernadero (GEI) que contaminan el aire interior y exterior: dióxido de carbono, metano y óxidos de nitrógeno. Aunque Sonora no es productiva de tabaco, su consumo es una fuente de contaminación atmosférica como de salud y daño a ecosistemas a través de sus residuos en playas, zonas verdes, ríos. En relacióna los alimentos y los GEI, las Naciones Unidas (S.F) señalan que tanto lo que comemos como la forma de producir los alimentos repercuten en nuestra salud, y también en el medio ambiente; nada más analicemos todo lo que pasa para que llegue el alimento a nuestra mesa: deben producirse, procesarse, transportarse, distribuirse, prepararse, consumirse; pero, muchas veces, también es necesario eliminarlos. Bahena, (2020). Sonora es uno de los estados que más generan GEI per cápita por habitante, debido a factores como el uso individual de automóviles, gasto de energía eléctrica por enfriamiento del hogar y uso de combustibles fósiles, entre otros. En el 2020 Sonora tenía según datos de INEGI (2023)1,484,070 automóviles, en 2022: 1,552,856 automóviles, 2023: 1,822,090 automóviles, si consideramos el decreto para la regularización de vehículos usados de procedencia extranjera, creo que esta es la respuesta a uno de los principales factores de contaminación atmosférica, y aun no se expone al público el informe del 2024.

Recomendaciones para reducir los GEI, pero también mejorar nuestra salud: Consumir comidas más saludables: considerar desde donde trasladan los alimentos, el tiempo del traslado y el envasado. Optemos por recetas sostenibles al alcance del mercado local. Reducir la cantidad de desechos alimentarios, consuma todo lo que compre. Los desechos orgánicos utilícelos en compostaje, el suelo lo necesita, este acto reduce la cantidad de metano como de CO2. Activemos a la niñez, retomemos comportamientos tradicionales de nuestros pueblos, bolsas reutilizables para ir al supermercado.

La autora es Doctora en Actividades Físicas y Artísticas por la Universidad de Extremadura, España, Diplomados en Educación Ambiental, Economía Circular, Coordinadora de Congresos Internacionales del deporte y académica de la Universidad de Sonora brindando la materia de Actividades Físicas y cuidado del medio ambiente. Es integrante de la RED HCV.

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