Nadie sobrevive solo en el desierto
Entre los pueblos nómadas de Arabia, mucho antes del petróleo y las ciudades, había una regla que nadie cuestionaba: el agua se comparte. Los viajeros podían ser rivales en el comercio o la religión, pero en el desierto estaban unidos por una verdad simple: negar el agua era condenar al otro a la muerte.



