Familias incompletas

Por: Javier Lugo Sau
La desaparición de personas ha cobrado relevancia en nuestra entidad durante los últimos años, donde ya es común encontrar de manera recurrente en las redes sociales la difusión de fichas de búsqueda publicadas por familiares, colectivos de búsqueda o autoridades. También, es muy posible que si usted indaga en su círculo cercano de amistades se enterará de alguien que conoce o es familiar de una persona desaparecida.
Conocer la cifra exacta de personas desaparecidas es una tarea compleja, toda vez que solo hay dos fuentes oficiales que brindan esta información. Por un lado, tenemos al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública que en sus bases de datos de incidencia delictiva publica información sobre “otros delitos que atentan contra la libertad personal” donde se incluye la categoría de “privación ilegal de la libertad cometida por particulares”. Sin embargo, esta información se genera a partir de las carpetas de investigación que se abren a partir de una denuncia.
Por otro lado, tenemos el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) de la Comisión Nacional de Búsqueda, cuya información ha sido cuestionada por diversas organizaciones de la sociedad civil como Amnistía Internacional México, Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh), Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) y otros colectivos independientes. Abogan por mayor transparencia, acceso abierto a la información y mejoras en los sistemas de registro.
Aun y con estas deficiencias en la información oficial, los datos son preocupantes. Este espacio resulta insuficiente para un amplio análisis descriptivo sobre el tema, pero con solo hacer un acercamiento al caso de desaparición de personas de 10 a 18 años nos podremos dar cuenta de la magnitud del problema.
Según el RNPDNO, para el periodo que va de enero de 2022 a junio de 2025, encontramos lo siguiente:
- Personas desaparecidas, no localizadas y localizadas. En Sonora se registraron 465 casos de personas de 10 a 18 años. Por año, tenemos que tan solo en 2024 fueron 267 casos y a mitad de 2025 van 151. Cabe señalar que en 2022 y 2023 se acumularon solo 47 casos, por lo que es evidente el crecimiento exponencial. Para Hermosillo tenemos que fueron 152 casos acumulados de 2022 a 2025, que representa 33% del total registrado en la entidad, donde la mayor parte de ellos (143) son de 2024 y 2025.
- Personas localizadas. Del total de personas registradas como desaparecidas en Sonora en el periodo analizado, 68% fue localizada, mientras que en Hermosillo tal proporción fue 80%.
- Personas localizadas sin vida. De aquellas personas que fueron localizadas en Sonora (317), 10 de esos adolescentes fueron encontrados sin vida. En Hermosillo, de las 122 personas localizadas, 2 fueron encontrados sin vida -ambos en 2025-.
- Personas no localizadas. Aquí tenemos a todas las personas de 10 a 18 años que fueron reportadas como desaparecidas y que al 15 de julio de 2025 no han sido localizadas. Así, tenemos que en Sonora había 148 adolescentes desaparecidos, y donde tan solo en 2024 y 2025 se han acumulado la mayor parte de ellos (123). En Hermosillo se habían acumulado 30 desaparecidos, y casi todos (28) entre enero de 2024 y junio de 2025.
El desglose presentado es de 2022 a mitad de 2025. Ahora, si abrimos el periodo de análisis de 2000 a 2025 encontramos que las niñas, niños y adolescentes no localizados eran 192, por lo tanto, tenemos que 8 de cada 10 desaparecieron a partir de 2022. Es sumamente evidente que el problema se ha agudizado de forma exponencial en los últimos años.
Sin duda, ante la desaparición de una persona, los principales afectados son los familiares directos. Y al tratarse de menores de edad que en su mayoría podrían ser parte de una familia nuclear, podremos pensar en padres, madres y hermanos que padecen los problemas que esto acarrea.
Por mencionar solo algunos de estos problemas, tendríamos un grave impacto psicológico y emocional ante la incertidumbre y la ansiedad constante que pueden generar trastornos como estrés, depresión, miedo y desesperanza. Ahora, tratándose de menores de edad, se pueden generar niveles extremos de angustia ante el miedo por su integridad y desesperanza.
También puede generar alteraciones en la dinámica familiar ya que la desesperación puede cambiar las relaciones familiares, generando tensiones, culpa o sentimientos de culpa y complicando la convivencia.
Además, genera problemas sociales y de estigmatización, ya que las familias pueden enfrentar rechazo social o prejuicios asociados a la percepción sobre las circunstancias de la desesperación. En este último caso es común que se piense “de seguro andaba en malos pasos”, lo que genera una revictimización de las y los menores desaparecidos.
La desaparición forzada de personas es un tema que ha escalado en Sonora y principalmente en Hermosillo, según las fuentes de información oficiales. Ciertamente la seguridad pública es una cuestión que compete a los tres niveles de gobierno. Pero considero de suma importancia que los primeros en tomar acciones preventivas seamos la ciudadanía.
Como madres y padres de familia, tenemos la gran responsabilidad de ver por nuestros hijos y estar muy atentos a sus actividades y círculo de amistades. También es de suma importancia mantener una comunicación abierta y continua, procurando fomentar un ambiente de confianza para que puedan compartirse experiencias, preocupaciones y miedos. También es importante discutir los riesgos que pudieran existir en su entorno y cómo abordarlos de forma segura.
Debemos de establecer límites claros y razonables, definiendo reglas claras sobre horarios, lugares que deben evitar, personas con las que no deben de interactuar y señalarle las actividades prohibidas. Es pertinente explicar las razones que hay detrás de estas reglas, haciendo énfasis en la importancia de su seguridad y bienestar.
Lo anterior no exime a las autoridades de hacer su trabajo y velar, realmente, por la seguridad y tranquilidad de la ciudadanía, especialmente de nuestras hijas e hijos.
El autor es Economista y Maestro en Ciencias Sociales, especializado en Teoría y Análisis de Asuntos Públicos. Analista en temas electorales, seguridad y justicia. Coordinador de Investigación y Análisis del CCSP e integrante de la Mesa de Seguridad de HCV.
Hermosillo ¿Cómo Vamos? es una organización democrática e incluyente, la opinión del autor(a) en esta colaboración no representa necesariamente la postura, ideología, pensamiento o valores de la organización desde donde promovemos el derecho a la libre expresión, la construcción de opiniones y la formación de pensamiento crítico. Estamos abiertos al diálogo, la deliberación y la construcción de propuestas para la atención a los desafíos locales con el propósito de que Hermosillo sea un mejor lugar para vivir.

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