Ansiedad financiera y burnout crónico en millenials sonorenses

Por: Berenice Domínguez Olmedo
La población millennial en el noroeste de México enfrenta una dura realidad donde el dinero no rinde y el cansancio ya es crónico. En Sonora, el 59.5% de los ciudadanos padece estrés financiero, una cifra que sitúa al estado en el quinto lugar con mayor afectación económica a nivel nacional de acuerdo con datos del INEGI. La constante presión que provoca el llegar el fin de mes, pagar deudas y cubrir el alto costo de la vida está detonando cuadros graves de ansiedad y/o burnout (agotamiento) en adultos jóvenes.
La ansiedad financiera se caracteriza por pensamientos intrusivos relacionados a una percepción negativa de la “situación actual de las finanzas personales o familiares”, lo cual puede traer consigo un desgaste emocional en el que la persona manifieste una sensación de insuficiencia ante la dificultad de solventar los gastos o bien un estado de desesperanza en el que piense que esta situación será permanente e incontrolable.
Además, no se puede dejar de lado que, el encarecimiento de la vivienda en municipios como Hermosillo, genera cuadros severos de ansiedad generalizada. La incertidumbre sobre la salud financiera y la dificultad para alcanzar un patrimonio propio actúan como detonantes constantes, pues para muchos millenials sonorenses el encontrarse en plena etapa de desarrollo profesional, suelen combinar jornadas laborales demandantes con la crianza de hijos pequeños o el cuidado de padres adultos. Esta sobrecarga trae como resultado fatiga crónica, trastornos del sueño e irritabilidad.
Cuando se llega al punto donde no se logra descansar, por sobre pensar en las cuentas, el cuerpo empieza a cobrar factura y a desgastarse de tal manera que aparece el agotamiento crónico. En este punto la salud mental está bajo constante presión lo que merma la calidad de vida de la persona.
Es justo por estos daños colaterales a la salud que empiezan a manifestarse que es necesario poner atención a los síntomas que se presentan. Como toda afectación a la salud física y mental la prevención siempre será la mejor aliada, sin embargo, si nos encontramos ya viviendo en la preocupación constante hay que hacer una pausa y evaluar con la cabeza fría realmente qué podemos empezar a hacer distintito.
Uno de los factores que tienen mayor influencia para que la ansiedad se presente en estos casos es la falta de educación financiera, pues no se nos brindan herramientas que nos permitan armar escenarios financieros seguros (presupuestos) en nuestra etapa formativa formal. Por el contrario, los millenials tendemos a consumir contenido en donde los viajes, propiedades, ropa, salidas en fin de semana o comer fuera crean la idea de que son un estilo de vida “normal”, lo que los lleva a iniciar una búsqueda incansable de la sensación de satisfacción, pertenencia o normalidad.
Pero si ya se sufre de ansiedad o agotamiento emocional ¿qué se puede hacer?:
Como primer paso hay que hacer un análisis frío de nuestras finanzas (cuál es el monto de mis ingresos, a cuánto ascienden mis gastos y deudas) para que esto nos permita evaluar de manera real los riesgos financieros en lo que se encuentran y las repercusiones que tendrían “saber realmente dónde te ubicas”.
Segundo, establecer un presupuesto y que este sea claro, medible y accesible para ti, un ejemplo: la regla 50-30-20 (50% va a necesidades, 30% a gusto y 20% a ahorro).
Tercero, haz un detox digital, si eres de comprar constantemente en línea elimina las aplicaciones directas de tu celular o bien ponte plazo determinados en los que te permitas hacer compras.
Cuarto, si los pensamientos constantes por tu situación financiera merman tu salud mental establece un máximo de 3 días en el mes que dedicarás a revisar y evaluar tus cuentas, hacer esto ayudará a bajar de manera gradual tus niveles de cortisol pues estará en tu control el buscar soluciones a tus gastos en días determinados.
Quinto, por último, el miedo crece cuando no sabes exactamente a qué te enfrentas haz un mapa de tus deudas para que sepas exactamente a qué te enfrentas, esto te ayudará a realizar un plan de pagos realista.
Si sientes que el estrés financiero te rebasa y ha empezado a provocar en ti dificultad para conciliar el sueño, sensación de vacío emocional, ataques de pánico, fatiga crónica, irritabilidad o dificultad para concentrarse no necesitas pasar por eso solo, busca ayuda de un profesional que pueda brindarte opciones efectivas para ti.
Recuerda que la ansiedad financiera nos puede hacer creer que estamos en un callejón sin salida, pero la realidad es que posiblemente solo nos encontremos en una racha difícil.
“No dejes que el miedo al mañana te robe la tranquilidad del presente”
La autora es Psicóloga. Gestora Social Comunitaria. Coordinadora de Responsabilidad Social Grupo AGGALL-Coliman. Integrante de la Mesa de Desarrollo Humano de HCV.
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