De la hora del planeta a la gobernanza ambiental

Por: Claudia Verenice Acedo Ruiz

Hace unos días se realizó la “hora del planeta” un movimiento global impulsado por WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) que consiste en desconectar “las luces no esenciales” durante 60 minutos. Esta iniciativa se celebra desde hace 20 años con el objetivo de concienciar y movilizar sobre los dos grandes retos que enfrentamos como humanidad: cambio climático y pérdida de naturaleza.

Estos retos no son nuevos. Desde hace años, el Reporte Global de Riesgos del Foro Económico Mundial viene señalando que los riesgos ambientales son de los más severos en el horizonte de largo plazo. En 2026, el mensaje fue más claro ya que por primera vez cinco de los 10 riesgos más importantes a largo plazo son de naturaleza ambiental:

Estos riesgos no solo impactan el medioambiente y el bienestar de las personas, tienen potencial de afectar la economía por generar presión directa sobre cadenas de suministro, incremento en costos de aseguramiento, riesgo de afectación en la continuidad operativa, afectaciones por disponibilidad de agua, infraestructura urbana y, también, en disponibilidad de talento, ya que nadie invierte ni vive en ciudades cada vez menos habitables.

Mexico es un país altamente vulnerable al cambio climático, y Hermosillo lo es aun mas.  En Hermosillo podemos identificar “islas de calor” con diferencias de temperatura de hasta 8 °C,  el estrés hídrico es crónico, y esto se manifiestan ya en afectaciones a la salud, no solo por defunciones por calor, la calidad de aire tiende a empeorar con la sequía, con polvo y las partículas suspendidas en el aire (conocidos como PM) aumentan las alergias y enfermedades respiratorias.

Un estudio con teledetección en Hermosillo encontró que la cobertura vegetal promedio por manzana ronda en 12% y que con solo incrementarla en 10 puntos porcentuales tendría el potencial de reducir aproximadamente 1.1 °C la temperatura superficial.

Como hermosillenses la resiliencia no es una opción, sino un desafío que debemos enfrentar de manera colectiva y ya contamos con las herramientas para hacerlo: la paleta vegetal de IMPLAN. No hay mejor medida para enfrentar el cambio climático que la regeneración, y un primer paso es reforestación estratégica con flora regional, como el mezquite, el palo verde, guayacán, entre otros árboles que son propios de la región. Además de requerir poca agua, ofrecen servicios de enfriamiento por evapotranspiración y captura de carbono. La regeneración es una de las estrategias con mejor retorno a largo plazo, porque mejora simultáneamente confort térmico, biodiversidad urbana y calidad de vida.

La Paleta Vegetal es una guía de referencia para que todos podamos sumarnos a la lucha contra el calentamiento en nuestra ciudad de manera realista, alineada y efectiva:

Primero, reforestación estratégica con especies nativas enfrente de tu casa o centro de trabajo, en estacionamientos, parques, camellones, escuelas y perímetros industriales, que contribuya a crear sombra, reducir temperaturas y mejorar la experiencia de los habitantes.

Segundo, gestión hídrica de precisión: reparar fugas, instalar dispositivos de bajo flujo y, cuando aplique, reutilizar agua de condensación de aires acondicionados para riego; pequeñas medidas repetidas a escala generan ahorros significativos.

Tercero, participar —o impulsar— voluntariados de reforestación con aliados locales que ya trabajan en infraestructura verde y educación ambiental. Proyectos como EcoParque impulsado por la Agencia Municipal de Energia y Cambio Climatico en el poniente de la ciudad, o Cerro Johnson promovido por Caminantes del Desierto son importantes por el tamaño y ubicación estratégica. También tenemos ejemplos de camellones botánicos con plantas nativas como el microclima del La Alegría ubicado sobre la calle Santos Degollado (entre Morelos y Gómez Farías) o el Jardín Polinizador dentro de Panteón Yáñez, que muestran que la sociedad civil organizada puede crear proyectos que hacen una diferencia significativa.

También quiero reconocer un avance institucional: la ciudad ha abierto un canal formal para incorporar conocimiento técnico y participación social. En febrero se emitió una convocatoria pública para integrar el Consejo Municipal de Ecología, vinculado a la Agencia Municipal de Energía y Cambio Climático, con el objetivo de garantizar el derecho a un medio ambiente sano, promover la participación corresponsable y articular mecanismos de coordinación con sectores social y privado. Este espacio es una oportunidad de alinear visiones, identificar zonas prioritarias, escalar proyectos, integrar alianzas y traducir sostenibilidad en ventaja competitiva para nuestra ciudad

El futuro de nuestra ciudad está ligado a nuestra capacidad de adaptación climática. Adoptar medidas de mitigación y adaptación en las operaciones, apoyar la renaturalización con flora nativa y participar en la gobernanza ambiental local no es filantropía: es gestión de riesgo, continuidad de negocio y atracción de talento. La crisis climática nos obliga a evolucionar; la pregunta ya no es si debemos actuar, sino con qué velocidad integramos la ecología en el corazón de nuestro desarrollo urbano. Y esa respuesta, como en todo, depende de nuestra capacidad de colaborar y ejecutar. Ahora nos toca…

La autora es Titular Comisión de Desarrollo Humano y Sostenibilidad Coparmex Sonora Norte. Integrante del Consejo Municipal de Ecología. Integrante de la Red HCV.

Hermosillo ¿Cómo Vamos? es una organización democrática e incluyente, la opinión del autor(a) en esta colaboración no representa necesariamente la postura, ideología, pensamiento o valores de la organización desde donde promovemos el derecho a la libre expresión, la construcción de opiniones y la formación de pensamiento crítico. Estamos abiertos al diálogo, la deliberación y la construcción de propuestas para la atención a los desafíos locales con el propósito de que Hermosillo sea un mejor lugar para vivir.